Con motivo de la celebración del XXIV Encuentro de las Telecomunicaciones de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander se abrió un interesante debate acerca de la vigencia de la tarifa plana en telecomunicaciones. Con anterioridad, a principios de agosto, también se debatió acerca del precio comparado de las telecomunicaciones de España con las medias de la UE.

En ambos casos está presente, a la hora de opinar, una valoración de las cosas que no responde al funcionamiento lógico de una economía de mercado, tal y como el pensamiento escolástico español (1) dejó establecido hace varios siglos y la teoría económica vigente sostiene.

En una economía de mercado, en la que la entrada y salida de competidores sea libre, el “precio justo” de las cosas no es otro que el que esté dispuesto a pagar un comprador y a aceptar un vendedor en ausencia de coacción y fraude. Tal es la definición de precio que hicieron nuestros escolásticos y que mantiene toda su vigencia doctrinal.

En presencia de una numerosa oferta de vendedores de servicios de telecomunicaciones y de una gran variedad de ofertas y promociones de todo tipo, ¿por qué razón hay que cuestionar el precio -realmente justo- que pagamos los españoles por dichos servicios? Si por razones comerciales –debido a la segmentación de los patrones de consumo de los propios usuarios- algún operador diversifica su oferta en base a lo que realmente los usuarios precisan –y nadie mejor que éstos lo saben-, incluso a través de esquemas de facturación en tarifas planas diferenciadas, los consumidores elegirán lo que mejor les parezca; lo que difícilmente puede ser objetado por nadie.

España goza de una de las legislaciones más avanzadas en cuanto a derechos por cambio de operador por parte de los usuarios, tanto desde el punto de vista de coste para éstos como de tiempos de implantación. De hecho, lideramos el ranking mundial de portabilidad, lo que representa una prueba tan evidente como sólida de la libertad de elección que gozan los consumidores españoles.

Por todo lo dicho, carece de justificación esa especie de paternalismo que nos invade cada vez que se habla de precios de telecomunicaciones; precisamente, los que más han bajado -junto con los productos electrónicos- y siguen bajando sus precios a lo largo de la historia.

  1. HISTORIA DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO, Murray N. Rothbard

Jesús Banegas Núñez

Presidente de AETIC

10 de septiembre de 2010

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