La crisis económica de origen financiero y monetario que asola España es demasiado larga y profunda para pensar que puede resolverse con medidas simples de efectos inmediatos. Por lo contrario es preciso actuar de manera adecuada, firme y coordinada en tres frentes simultáneos:  Unión Europea, Gobierno y empresas .

Puesto que el origen de la crisis está asociado a la imperfecta creación institucional del euro, las instituciones europeas no pueden ahora mirar para otro lado ni desentenderse de las consecuencias de sus erróneas decisiones previas.

Si España sufre severas restricciones crediticias y paga una exorbitante prima de riesgo, no es solo por su situación económica sino por las dudas que pueden existir sobre el futuro del euro. Futuro que está estrictamente ligado al principal problema de la UE: su crisis de gobernanza. Mientras que la UE no disponga de mecanismos de toma de decisiones agiles y efectivos, nuestro futuro estará en el aire.

La profundización en el mercado interno, el cumplimiento generalizado de las directivas, el impulso de la competitividad mediante la apertura de los mercados nacionales, la innovación tecnológica y la profundización y ampliación del programa de reformas estructurales, son condiciones necesarias para despejar el futuro de la UE en tiempos de una economía globalizada. Pero además, es perentorio completar y consolidar el sistema monetario del euro dotando a su banco central de autonomía y capacidad de  obrar para resolver crisis como la presente.

A nivel nacional los frentes en los que el Gobierno debe actuar necesariamente son: cumplimiento de los compromisos de déficit público –vía reducciones de gastos-,  saneamiento y consiguiente normalización del sistema financiero,  abolición de todos los obstáculos a la unidad de mercado,  liberalización de mercados y muy en particular el de trabajo, reducción de los plazos de pago junto con la extinción de la morosidad –sobre todo pública- , pago a Hacienda del IVA cobrado,  seguridad jurídica derivada de la agilidad de la Justicia y el equilibrio de derechos y obligaciones entre  “administrados y  administraciones públicas”.

Las empresas, por su parte, dada la crónica debilidad del consumo y la inversión nacionales, debieran volcarse al exterior ya que los mercados internacionales siguen expandiéndose y son enormes las posibilidades que ofrecen a nuestros productos y servicios.

Jesús Banegas Núñez

Presidente de AMETIC

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Para ABC (Mª Jesús Pérez)

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