El mayor desafío económico de la España de hoy es el logro de un crecimiento económico sostenible en el tiempo creador de empleo, deseablemente de calidad, es decir, bien remunerado.

Para que ello sea posible, es imprescindible exportar más para: equilibrar nuestra balanza comercial, cuyo déficit crónico está estrangulando la financiación de nuestra economía y, además, crear riqueza y empleo basados en la demanda exterior.

En la economía globalizada que vivimos, España no puede competir internacionalmente por costes de producción con las economías emergentes, así que la única vía que nos queda es competir sobre la base de la tecnología y la innovación.

La exportación de alto valor añadido no sólo exige como condición necesaria desarrollar y producir productos y servicios novedosos y competitivos, también debe superar la barrera de la “imagen país” que en el caso de España ha venido a estar históricamente asociada con la tradición que con la innovación.

Afortunadamente, el prestigio económico y empresarial de España en el mundo ha venido creciendo exponencialmente en los últimos años de la mano de nuestras empresas multinacionales que en sectores estratégicos como las finanzas, la ingeniería, la construcción, las concesiones, las telecomunicaciones, etc., han alcanzado una presencia internacional cada vez más y mejor reconocida.

Los éxitos planetarios del deporte español, que han situado a nuestro país como líder indiscutido son las especialidades más populares, han venido a reforzar también nuestro reconocimiento internacional.

Si es en todo caso necesario que la exportación española se vea acompañada de un “paraguas prestigioso”, ahora más que nunca la “marca España” es imprescindible para reforzar nuestra presencia económica exterior.

Jesús Banegas Núñez

Presidente AETIC

5 de octubre de 2010

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EL SIGLO

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