Es un hecho evidente que nuestro tejido empresarial, que hasta hace bien poco tenía escasa vocación internacional, ha acometido un rápido proceso de internacionalización. Y si destacable son las multinacionales españolas que se han internacionalizado con un efecto muy positivo en términos de crecimiento económico y de empleo estable en España, no lo es menos destacar que un buen número de PYMES se han incorporado a los mercados exteriores en los últimos años, teniendo a la exportación y a la cooperación tecnológica e industrial con el exterior como una de sus prioridades a corto y medio plazo.

El número de empresas exportadoras españolas en 2009 fue de algo más de 108.000 (un 3,23% del total de empresas activas), llegando el número de empresas exportadoras regulares a casi 40.000 (un 1,17% del total de empresas activas). Sin embargo, pese a su incremento reciente, el peso relativo de las empresas exportadoras respecto del conjunto de empresas españolas, es aún insuficiente.

La propia Estrategia para la Economía Sostenible así como el documento del Gobierno de España para lograr un Acuerdo Político para la Recuperación Económica y la Creación de Empleo, considera la INTERNACIONALIZACIÓN como uno de los objetivos prioritarios de actuación para renovar el patrón de crecimiento de la economía española. La Estrategia de Economía Sostenible del Gobierno ha fijado, como meta, incrementar en 15.000 el número de empresas que regularmente exportan hasta alcanzar las 55.000 en el año 2020.

En la CEOE creemos que la empresa española ha dado sobradas muestras de estar preparada para competir con solvencia en los mercados internacionales. No obstante, mantenemos una serie de carencias estructurales que junto a las tradicionales características de la economía española, nos enfrentan a un problema de déficit comercial crónico, que se ha visto agravado en los últimos años y que nos sitúa como el país del mundo con el mayor déficit comercial en relación al tamaño de su economía.

Tras los oportunos análisis, en nuestra Confederación creemos que hay una serie de factores que afectan negativamente a nuestra competitividad y que dificultan la salida al exterior de nuestras empresas y que son, esquemáticamente, los siguientes:

• La rigidez del mercado laboral y los costes laborales indirectos (cotizaciones sociales), que son los más elevados de nuestro entorno.

• Las altas exigencias legislativas en el ámbito de la Unión Europea que suponen una desventaja competitiva frente a países terceros.

• La reducida inversión privada en I+D+i en términos de PIB y la modesta vinculación entre el sistema público de I+D+i y el sector empresarial.

• La atomización del tejido empresarial, que no facilita el proceso de  internacionalización.

La CEOE ha elaborado una serie de propuestas que favorecerían, sin duda, una mayor presencia de las empresas españolas en el exterior. Tales propuestas se circunscriben a tres ámbitos clave de la internacionalización empresarial como son la promoción comercial en el exterior, el marco fiscal y el apoyo financiero a las empresas.

1.- En materia de política de promoción comercial, la CEOE considera que si los poderes públicos están convencidos de que el sector exterior debe ser uno de los motores sobre el que debe pivotar la recuperación económica, no tiene sentido que el esfuerzo presupuestario que la Administración va a dedicar a la actividad internacional de las empresas vaya a reducirse de manera sensible durante el año 2010. Sirva de ejemplo, a estos efectos, la disminución en los presupuestos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) que implican una reducción neta de la inversión promocional cercana al 25%, reducción que se acumula a las ya practicadas en años anteriores.

Por otra parte, los empresarios pedimos que se asuma un nuevo modelo de promoción comercial en el exterior basado en la coordinación de actuaciones que imponga racionalidad y transparencia y contando con la colaboración de todos los agentes públicos y privados que realizan actividades de promoción. En este sentido, es preciso potenciar la importante labor que viene desarrollando, en esta dirección, el Consejo Interterritorial de Internacionalización. 

Los Planes Sectoriales deben seguir siendo la columna vertebral de las acciones de promoción del ICEX. Es preciso flexibilizar su gestión, introducir criterios privados en su ejecución y evaluación, emprender iniciativas nuevas vinculadas a la cooperación tecnológica y a la innovación y rediseñar el ámbito geográfico de actuación exterior.

2.- En relación al marco fiscal español en materia de internacionalización, algunos aspectos de nuestra normativa también deben ser objeto de revisión. Se deben tomar con urgencia medidas de índole fiscal que contribuyan tanto a favorecer al empresario español que quiera internacionalizarse como a hacer de nuestro país un destino mucho más atractivo para la inversión extranjera.

Entre otras actuaciones, se debe proceder a la reducción del tipo general del Impuesto de Sociedades –pues el tipo vigente en España es uno de los más elevados de la OCDE-, al incremento de la liquidez de las empresas vía mejoras técnicas en el método de cálculo de los pagos fraccionados a cuenta del Impuesto de Sociedades, a la supresión del Impuesto de Actividades Económicas, a la reducción de las cargas burocráticas o la mayor agilidad de la Administración Tributaria.

Asimismo, es importante proceder a una rápida eliminación de los obstáculos fiscales a la internacionalización de nuestras empresas. En este área, se debe hacer hincapié especial en el establecimiento de nuevos Convenios para Evitar la Doble Imposición, la renegociación de otros que han quedado obsoletos y la aceleración de la entrada en vigor de los que ya se han firmando.

Por otra parte, no sólo es preciso remover los obstáculos que penalizan o limitan la salida al exterior sino favorecerla con medidas específicas de impulso fiscal, siguiendo el ejemplo de la práctica totalidad de los países con cuyas empresas hemos de competir en los mercados internacionales.

Por último, se hace necesario conceder el mejor tratamiento fiscal y de seguridad social posible a los expatriados de empresas españolas en el exterior.

3.- Un último ámbito de análisis y propuestas es el referido al marco de apoyo a la financiación internacional de las empresas españolas. Si bien nuestras exportaciones e inversiones en el exterior han registrado un incremento importante, las empresas encuentran serias dificultades para financiar sus actividades internacionales como consecuencia de la contracción del crédito y la falta de liquidez en el mercado. Para hacer frente a esta situación, es preciso adoptar políticas anticíclicas mediante la articulación de medidas de carácter excepcional y la revisión de los instrumentos de financiación vigentes.

En cuanto al Seguro de Crédito a la Exportación, en el año 2009 se ha duplicado la dotación para coberturas de la Compañía Española de Seguro de Crédito a la Exportación (CESCE). Es importante que, para el año 2010, se mantenga este nivel de asignación. Asimismo, es necesario multiplicar los recursos de la Compañía Española de Financiación del Desarrollo (COFIDES), pues la mayor dimensión de los proyectos en los que están implicadas las empresas españolas ha desbordado su capacidad de financiación. Por último, es importante potenciar el papel de España para incrementar su peso en las Instituciones Financieras Internacionales, de modo que las empresas españolas aprovechen mejor sus recursos, pues nuestra tasa de retorno es muy inferior a la de otros países de la Unión Europea.

Jesús Banegas Núñez

Vicepresidente de la CEOE

Presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales y de la Unión Europea

16 julio 2010

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Anuario CEOE 2010

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